Hay un momento del que se habla poco en ginecología: el paso de residente a adjunto. Terminas la residencia con criterio clínico, con indicación y con una base sólida. Y a partir de ahí empieza otra etapa, la de coger volumen en quirófano y resolver cirugía compleja de principio a fin.
Ese primer año como adjunto en ginecología es una fase de crecimiento rápido. Y se crece mucho mejor cuando hay alguien al lado. Eso es exactamente lo que hemos organizado en Gymeiaka.
Una progresión que se construye por etapas
El programa formativo oficial de la especialidad describe una progresión ordenada en quirófano. Durante el segundo año de residencia, el programa establece que el residente «debe actuar, en general, como cirujano en intervenciones menores, como primer ayudante en intervenciones mayores no oncológicas y como segundo ayudante en intervenciones mayores oncológicas». [1]
En tercer año, la histerectomía no complicada aparece con nivel de autonomía 2: el residente «tiene un extenso conocimiento pero no alcanza la experiencia suficiente para hacer un tratamiento completo de forma independiente». Y en cuarto, las intervenciones oncológicas por laparoscopia y laparotomía figuran con nivel de autonomía 3: «ha visto o ha ayudado a determinadas actuaciones, pero no tiene experiencia propia». [1]
Es una secuencia lógica: primero criterio e indicación, después técnica, y el volumen se va construyendo encima. Lo que sabemos quienes trabajamos en esto es que esa construcción no se detiene el día que termina la residencia. Sigue. Y el año siguiente es determinante.
Nos lo dicen los médicos que se incorporan, y coincide con lo que recoge un estudio censal de 247 residentes de primer año publicado en 2025 en Progresos de Obstetricia y Ginecología, la revista de la SEGO: el 94,33 % considera que cuatro años de residencia son «cortos», y a la vez el 89,47 % declara una satisfacción alta con la especialidad. [2] Gente que eligió bien su camino y que quiere seguir creciendo en él.
Por eso en Gymeiaka apostamos por la formación continuada dentro del quirófano, desde el primer día y siempre con un senior al lado.
Cómo lo hacemos nosotros
En Gymeiaka el equipo quirúrgico lo coordinan tres ginecólogas —Raquel Fernández Huertas, Ana Durán y María García Luján— que organizan la programación entre los distintos hospitales, con foco en la cirugía compleja y oncológica.
Y dentro de ese equipo hay una figura con nombre propio. Lo explica la Dra. Raquel Fernández Huertas:
«Dentro de nuestro equipo forman parte también algunos adjuntos jóvenes, lo que nosotros llamamos los adjuntos junior […] ayudándoles, guiándoles y apoyándoles un poco en las primeras cirugías para que desde el primer año tengan contacto con la cirugía de sus pacientes.»
— Dra. Raquel Fernández Huertas · Coordinadora de Equipo Quirúrgico
Desde el primer año. No después de cinco. No cuando quede hueco.
Y no ocurre solo en quirófano. La Dra. Marta Pérez de Aguado, que se incorporó recién salida de la residencia, lo cuenta en consulta y en guardia: «En consulta siempre tengo a alguien en el que me puedo apoyar», y en las guardias «siempre hay apoyo de auxiliares, los celadores, las matronas, nosotros mismos, ginecólogos».
En paritorio, la misma lógica, y lo mismo en el resto de subunidades. La Dra. Daniela Méndez, coordinadora de la Unidad de Obstetricia, describe un equipo donde «cada profesional cuenta» y donde las matronas comparten la visión del servicio.
Quirófano, paritorio y guardias. Desde el minuto uno, y siempre con alguien al lado.
Hasta que seas tú quien marque el ritmo
El acompañamiento no es tutela indefinida. Es una rampa. Empieza contigo ayudando y termina cuando eres tú —no un calendario, ni un escalafón— quien decide que ya estás listo para el siguiente paso.
Apostar por un adjunto de primer año no es hacerle un favor. Es una decisión de modelo: si cuidamos al médico que empieza, la paciente que tiene delante recibe mejor medicina.
Con más de 14 años de trayectoria, más de 60 ginecólogas y ginecólogos y más de 1.700 intervenciones quirúrgicas realizadas en 2025, hay volumen suficiente para que ese acompañamiento sea real y no una frase bonita en una oferta de empleo.
Si estás terminando la residencia o llevas poco como adjunto y quieres que tu primer año en quirófano se parezca a esto, puedes ver las modalidades con las que se puede ejercer aquí o escribirnos directamente.
Fuentes
- España. Ministerio de Sanidad y Política Social. «Orden SAS/1350/2009, de 6 de mayo, por la que se aprueba y publica el programa formativo de la especialidad de Obstetricia y Ginecología». Boletín Oficial del Estado, núm. 129 (28 de mayo de 2009): 44730-44766.
- Cancelo Hidalgo, María Jesús, Luis San Frutos Lorente y Pere Brescó i Torras. «Factores determinantes en la satisfacción y elección de la especialidad de Ginecología y Obstetricia en España: un análisis censal». Progresos de Obstetricia y Ginecología 68, n.º 2 (2025): 37-43.