El laboral está pensado para quien busca estabilidad y un marco claro, especialmente en las primeras etapas: combina un fijo competitivo dentro de la sanidad privada y una parte variable, sin depender del volumen asistencial. El mercantil está orientado a profesionales con más recorrido que quieren autonomía real: tú decides cuánto trabajar y cómo organizarte, y los ingresos se ajustan a la actividad que asumes. Es compatible con otros proyectos —no pedimos exclusividad— y detrás tienes apoyo de gestión, coordinación con los centros, formación y reconocimiento cuando asumes roles de liderazgo.